Los adolescentes viven rodeados de estímulos digitales que atraen su interés de inmediato, como los mensajes breves, las redes sociales, los videojuegos y los videos cortos. En este contexto, fomentar la lectura puede parecer un desafío; no obstante, continúa siendo una herramienta potente para cultivar la sensibilidad, el vocabulario, el pensamiento crítico y la imaginación. Impulsar el hábito de la lectura no consiste en forzar a un joven a leer, sino en vincularlo con relatos que lo emocionen y vivencias que lo motiven. Leer no es una obligación, es una experiencia La experiencia de la lectura se enriquece notablemente cuando logra despertar emociones profundas en el lector. Por consiguiente, es fundamental demostrar que el libro no compite directamente con el teléfono móvil, sino que también es capaz de brindar entretenimiento, asombro, diversión, intriga y pensamientos profundos. Los jóvenes en la etapa de la adolescencia requieren darse cuenta de que la lectura constituye una man...